ILUSIÓN DE AMOR

Es noche ya en la ciudad, observó mi reloj y éste marca las 19.45 horas en invierno; camino por las calles rumbo a mi hogar después de terminadas las clases; miro a mí alrededor y todo lo encuentro diferente,  tan bello y atractivo, creo que a mis 16 años (todavía sin amor) he visto la niña que al paso a robado algo de mi corazón, porque, a pesar de que en el instante de verla nada produjo en mí, la evoco como algo más que simple recuerdo, encuentro que algo me agradó. No se qué es. Creo sin dudas que desde hoy sabré que experimenta un joven enamorado.

Nuevo día de clases, con algo más que simple interés voy hacia el otro pabellón del colegio y trato de ubicarla. Simulo conversar con algunos amigos, pero lo único que hago es tratar de verla, cosa que consigo al fin. La observo, da la impresión que es una niña muy seria, algo alejada de sus compañeras, de pronto llega María, compañera de ella, quien me dice:

Pero yo no estaba tan tranquilo como quería aparentar, estaba enamorado y era correspondido era una maravilla: Seguí pensativo y latiéndome apresurado el corazón. Volví a la sala de clases y desde allí observé hacia el frente por si aparecía Marta Elena. A cada recreo ello ocurría. Yo cada vez la miraba con más atención y sentía sobre mí su mirada.

Cuando terminó la jornada de clases fui a dar algunas vueltas alrededor de la plaza, algo normal y que sabía ella también haría. Allí a cada vuelta nos encontraba su mirada, pero nada me atrevía a decirle, porque a pesar del recado, en el interior de mí existía el miedo a un desaire.

Así, todo sucedía igual cada tarde, cada día en el colegio, la buscaba, en la plaza nos mirábamos, palabras sueltas cuando nos cruzábamos de ambos se escuchaban.

Pero aquello tan hermoso sólo ocurrió el 29 de mayo de 1972 en momentos en que estaba con algunos amigos, cuando de pronto siento que alguien me llama:

Y caminé hacia el grupo que me había llamado, estaba compuesto por niñas solamente.

El grupo estaba formado por Irma (hermana de María Elena) que fue quien me llamó, María, Soledad y Eugenia ¡oh! Sorpresa, además de Marta Elena quien estaba tímidamente escondida tras una columna del lugar en que nos encontrábamos.

Con respuestas a sus preguntas de doble intención, comenzamos a ambientarnos, algo de media hora después llegó el bus que las llevaría, como todas las tardes, de regreso a sus hogares y me quedé pensativo y triste. Parece que el primer amor había llegado a mí y esto me hizo sonreír feliz, por supuesto.

Lo mismo ocurrió al día siguiente, conversaba con todas aquellas amigas de Marta Elena, que poco a poco comenzaron a dejarnos solos vislumbrando la posibilidad del amor que había nacido en nuestros corazones, de los cual yo estaba seguro, amaba a Marta Elena.

Dentro nuestro todo era infantil, yo quería decirle que la amaba, pero había algo que me detenía, a pesar de ello, ambos sabíamos que existía y sólo eso nos bastaba, nada oscurecía nuestros corazones.

Pasan los días, tarde a tarde nos vemos, nos amamos con la mirada, con nuestras infantiles conversaciones entre los que estaban nuestras casas, el colegio, las flores, la distancia, las notas, los profesores, nuestras vidas, su familia, mi familia, sus y también mis aspiraciones.

Besarla, yo quería despedirla con un beso, miraba sus pupilas celestes que me observaban con brillo especial, sus labios parecían pedirme un beso, mi mente por segundos se transformaba en un caos, algo indefinible, deseos de hacerlo, timidez, ternura.

Hola!!!!