INCREDULIDAD

Todo libro que hable en su parte más mínima de la vida dirá que esta es de completa felicidad; ahí es donde preguntaría ¿cuál es lo hermoso al pelearse o siquiera discutir con la polola?, ¿luego buscarse otra? ¡No, no creo! Cuando el tiempo nos va poco a poco abriendo los ojos a la existencia, nos damos cuenta que los lazos de ésta nos van ligando inconsciente a ese ser y que casi no podemos desprendernos de ellos y la menor duda por parte de nuestra dulce "enemiga" nos produce tal exaltación y furia que podemos hacer cualquier cosa a fin de borrar esa falsa imagen nuestra que a sus ojos se ha formado, porque aunque nuestra actual sociedad o más bien, el estado de cosas, se dice falto de todo sentimiento, aún tenemos arraigado en la parte esencial de nuestro ser, esa dulce y excitante sensación de encauzar nuestros pensamientos amorosos hacia esa sola persona; o sea, en el fondo seguimos haciendo propio ese sentimiento llamado fidelidad y que nos liga a nuestra palabra dada.

Nada más triste dentro de toda esa felicidad que caminar a través de las calles oscuras rumiando nuestros pensamientos, maldiciendo mil veces una palabra mal interpretada, o bien una mirada mal enfocada que produjo malestar. ¿ Qué creen ustedes que en ese momento se pensaría o vería? ¿piensan acaso que todo es color de rosa? ¿todo triste y lóbrego como la más oscura noche de invierno.

La vida es dulce, dicen y guarda en cada rincón de las cosas esa pizca de veneno, algo así como el invierno que, a veces, durante muchos días de sol nos acorrala a las paredes rociándonos de agua en forma rápida y despiadada, para luego agosto-invierno nos vuelva a mostrar sus alegres rayos con maligna felicidad, ¿es la vida eso? Una hoja que arrastra el viento para mostrarle hasta el rincón más oculto de la inmensidad y luego dejarla en cualquier acequia varada: Es casi la vida como la sonrisa hipócrita de aquel que tiene todo, sin poseer la más mínima propiedad y a veces ni la más mínima pizca de vergüenza, aunque de ella esté rodeado; todo lo que nos sucede es un sueño corto, lleno de largas escaramuzas tristes ¿acaso las hay alegres? ¿Quién podría decirme lo contrario, acaso entre toda la gente de la tierra hay alguna persona que para surgir no deba empantanarse, que no deba destrozar sus dedos arañando la tierra a veces sin sacar de ella mas que escombros y basura? Si el amor es la fuerza que al mundo mueve, que rompe las barreras más impenetrables, que surge a través de la muerte como las flores en primavera ¿por qué produce más dolores y llantos, más sufrimientos y penas que todas las guerras juntas, para qué vivimos sufriendo, si a la muerte nos espera el tormento eterno?¿ No es la Tierra acaso el propio infierno sin llamas?

Tantas cosas podría decir, cosas sin razón una de la otra y acaso sin conexión con la vida, porque la vida no es más que eso, la unión de muchas cosas inconexas que van formando una maraña suntuosa de cosa que muestra, sin lograr explicar.

¿Para qué el hombre va a la Luna, sin aún conocer la Tierra, para qué buscar problemas en otras latitudes, si aún no puede explicar lo que sucede dentro de si mismo? Yo no lo sé, soy como todos, un ser humano que no se conoce, que se pregunta tantas cosas; cosas que muchos antes han tratado de explicarse:

Puede que sea yo quien así piense, o bien el medioambiente que me rodea, porque somos todos, no como queremos ser, sino como los demás quieren que seamos; no reflejamos la imagen y semejanza de nuestro yo, sino la de los demás.

¡ Incomprensibles verdades, pero ciertas!

Muchos dirán que todo no es así, no me importa, somos libres de pensar en nuestro interior los problemas más retorcidos y dispares. Pero, dígame ¿quién podría convencerme que no es cierto lo que digo, nadie? ¿Verdad?

 

Cañete, junio 14 de 1976

¿Una foto...?